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OPINIÓN

Navidad 2006.

PRESENTE Y FUTURO DE LA TO.
"El cambio desde dentro"

César Cuesta García.
Terapeuta Ocupacional.

cesitarcg@yahoo.es   / centrodedia@fundacioncarlosmartin.com

Me gustaría compartir esta reflexión, hecha en alto, con todos los Terapeutas Ocupacionales que se asoman a este portal: con los futuros, con noveles y también con los más veteranos. Han sido dos, las causas que enmarcan este artículo: la asistencia a unas jornadas sobre la toxina botulínica en el CEADAC de Madrid y la reciente concentración en la Puerta del Sol, para exigir la creación del colegio profesional de la Comunidad de Madrid.

Yo personalmente (y creo que no debo ser el único de este país), estoy algo cansado de la continúa sensación de "ir a la cola", de la falta de identidad y solidez profesional y del desconocimiento que tienen de nuestra labor muchos agentes de este entorno socio-sanitario.

No sé dónde esta la solución a este eterno y cansino problema. Sólo tengo criterio, para opinar sobre la realidad que yo percibo como terapeuta que trabaja directamente con personas discapacitadas. Me parece que, en ocasiones, es positivo realizar cierto ejercicio de autocrítica sobre nuestra praxis diaria. Ejercicio que, sin duda, ayuda a tomar conciencia de los aspectos susceptibles de mejora, para así poder trabajar sobre ellos y seguir creciendo profesionalmente.

Estoy convencido que cada TO, desde su propia práctica profesional, puede ser motor del cambio y por lo tanto, puede contribuir a desarrollar esta querida profesión.

Parto de la máxima que afirma que "los cambios se inician desde dentro". Los TO tenemos el reto y la obligación de ampliar la visión y misión de la terapia ocupacional desde nuestros "cortijos" a la sociedad. Todavía se percibe mucho ermitañismo y seguimos con un encierro, que raya el autismo, en nuestros centros, departamentos, en nuestros apuntes… . Parece que cuesta eso de intercambiar el conocimiento, aspecto por otro lado, crucial para el desarrollo técnico de nuestra profesión.

Por otro lado, a veces tengo la sensación que los terapeutas ocupacionales portamos cierto complejo, poca estima profesional ¿Quizás pensamos que ocupamos una profesión de segunda línea?

Las jornadas sobre la Toxina Botulínica, que mencione anteriormente, aparte de aportarme más conocimiento sobre este fármaco y sus nuevas aplicaciones, me hizo reflexionar sobre nuestra profesión, pero sobre todo, sobre nosotros, los profesionales que estamos en primera línea de trabajo con las personas que tratamos y con sus familias.

Alguna diferencia (inevitable, por otro lado) existe entre unos terapeutas y otros. ¿Será por la pasión que ponemos unos…? ¿Será por la incesante pulsión de conocimientos que tenemos otros…? ¿Será por que algunos buscamos criterio y calidad en nuestra praxis diaria...? ¿Será por la ética profesional y compromiso con nuestros pacientes y con sus familias? Me parece que estos valores (sin duda no serán todos) deberían ser pilares de la intervención del terapeuta ocupacional.

Parece que se da por hecho, que algunos miembros del equipo rehabilitador, educativo, etc. realicen informes y vayan de la mano del paciente al especialista de turno portando criterios de intervención, evaluaciones, evidencias o hipótesis de trabajo…y nosotros ¿Por qué no? Me consta, que en ciertos hospitales/centros/servicios esto se realiza, pero, sinceramente, creo que hablo de una minoría.

¿Por qué no realizamos una valoración rigurosa de la postura del paciente en sedestación, para proponer un determinado sistema de posicionamiento? ¿Por qué no realizar un estudio que valore el patrón de espasticidad del movimiento del miembro superior o de otro problema de función en alguna actividad de la vida diaria, para proponer el tratamiento con toxina botulínica?

Con una valoración bien presentada, realizada con criterio y con una hipótesis razonada de trabajo, debemos "atrevernos" a presentarla al médico rehabilitador, neurólogo,…y/o a la familia para proponer, con humildad, un determinado enfoque terapéutico, si verdaderamente creemos que es bueno para nuestro paciente.

Por cierto, en la jornada sobre la toxina botulínica (sí los discursos fueron sinceros), neurólogos y médicos rehabilitadores "tiraban la pelota" a fisioterapeutas y a terapeutas ocupacionales para trabajar en equipo, alentando a unos y a otros a proponer hipótesis de trabajo. Es evidente, que muchas veces, somos los terapeutas que trabajamos directamente con los pacientes, los que más información podemos aportar sobre determinados comportamientos. El que "cuenten" con nosotros es una oportunidad que no debemos perder; tenemos el reto y la obligación de estar a esta altura y de responder con calidad. Los fisioterapeutas ya están en esta dinámica,...y ¿qué pasa con los terapeutas ocupacionales? Somos, anecdóticamente, cuatro gatos los que nos preocupamos ante esto. Estoy convencido que si fuéramos algunos más, algo cambiaría nuestra percepción "ahí fuera".

Sería un placer para nuestros oídos y un "beneficio social" para nuestra profesión, estar presente en los discursos y exposiciones que realicen neurólogos, rehabilitadotes, psiquiatras, psicólogos,…

Me parece que han cambiado los tiempos o, quizás es mi deseo, en el que las relaciones con los responsables de los equipos, eran de arriba abajo. Esto no debe ser excusa para realizar propuestas en sentido inverso, sí verdaderamente lo consideramos positivo para la evolución del paciente, De este modo nuestras sugerencias de intervención e hipótesis de trabajo, apoyadas en criterios técnicos y funcionales, pueden viajar "hacia arriba" y nuestros responsables y/o familias, pueden descubrir profesionales con criterio e ilusionados con procesos de mejora de las personas con las que trabajamos.

No es mi intención ir de "listillo", mucho de lo dicho aquí es de auto aplicación y además, todavía tengo mucho que aprehender.

Sí es mi pretensión animar a todos los terapeutas ocupacionales a que ejerzamos nuestra profesión con seriedad, con rigor y por que no, con un poco más de pasión. Tenemos que creer, que desde nuestros lugares de trabajo, existen oportunidades diarias para difundir nuestra querida profesión dentro y fuera de ellos. Cada uno de nosotros podemos contribuir, desde nuestra propia situación y condición, para que la Terapia Ocupacional sea valorada como una profesión de primera, que evidencia el desarrollo funcional de la persona y por tanto su calidad de vida.

Sí los terapeutas ocupacionales somos capaces de acariciar esta realidad, pacientes, familiares, equipos y sociedad nos tendrá más en cuenta y ocuparemos el lugar que, justamente, nos corresponde.

A mi no me queda más que soñar y pedir (ahora que estamos en navidad) tres deseos, uno para cada rey:

1. Que cada terapeuta ocupacional ejerza su práctica desde los valores propios de la profesión y que cumpla éticamente con su rol esperado.

2. Que desde las universidades, se incorporen más terapeutas ocupacionales como docentes y que se incluyan más prácticas y talleres, para facilitar la interiorización de aquellos conceptos básicos.

3. Que los colegios profesionales puedan ser una realidad en todas las comunidades autónomas y que trabajen de forma eficaz y coordinada asociaciones representativas de terapeutas ocupacionales y colegios.

¡Todos juntos por el futuro de la Terapia Ocupacional ¡

 


 












 
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