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OPINIÓN

Septiembre 2014

Investigación y sentido


Hoy por hoy, en nuestro país, es complicado que la investigación como tal se considere un trabajo remunerado. En la terapia ocupacional, como en casi cualquier disciplina actual, los parámetros que se siguen son prácticamente idénticos. Actualmente, va asociada al mundo académico y muchos de los investigadores que realizan estudios científicos son docentes que comparten el trabajo de dar clase con la investigación. Esto complica el propio proceso, pues preparar e impartir clases, recoger datos y destinar tiempo a reflexionarlos resulta una tarea casi inabarcable.
Otro asunto peliguado a la hora de que la terapia ocupacional pueda ser ‘investigada’ es la poca competitividad que actualmente tenemos los terapeutas ocupacionales para ser financiados por grandes proyectos competitivos. Nuestro escaso curriculum de investigación nos sitúa a la cola de fisioterapeutas, psicológos, médicos, etc, oficios que han ido recolectando méritos y escribiendo todo aquello que han podido hacer.
Ante este panorama de dificultad y de poca visibilidad para la investigación en la sociedad actual, cabría, entonces, preguntarse: ¿Para qué investigar? ¿Cuál es el sentido? ¿Sería el momento de recordar aquello que Victor Frank[1] nos ha remarcado en tantas ocasiones? No nos engañemos, la investigación hoy día, de manera general, es un mero trámite para obtener el doctorado, la tesina o el afamado trabajo final de grado (TFG).
Desde la meritocracia y desde un punto de vista individualista, la investigación TE da puntos, engorda tu curriculum, te permite obtener títulos, llegar a alcanzar un puesto… Pero, ¿ése es el sentido que queremos cultivar? Últimamente, reflexionamos sobre el sentido de las ocupaciones como algo más allá de la mera definición de ocupación significativa (como aquella que conecta con los valores, el disfrute y las capacidades de la persona). Sin embargo, e independientemente de la significatividad, una misma ocupación puede tener muchos sentidos. Por ejemplo, si hacemos una obra de teatro, el sentido puede ser ganar en protagonismo, reivindicar una lucha que se acontezca o participar en un certamen de teatro. Sin embargo, creemos que existe un sentido, y esto lo decimos sin aún tener evidencia científica, que creemos que perdura por más tiempo y es más intenso, y es el que apunta hacia LOS OTROS. Fuera hay mucha gente que no recuerda ni el modo para llegar a su casa, que se choca persistentemente con el marco de la puerta porque no es capaz de atenderlo, que va viendo cómo su vida se apaga, sin que nadie le dé la responsabilidad que para con otros le corresponde.
Tenemos intuiciones, hacemos lo que nos dijeron cuando estudiamos y tenemos buena voluntad, pero no sabemos si lo que hacemos, funciona. Nos estudiamos a nosotros mismos, observamos minuciosamente si nuestro colectivo de terapeutas ocupacionales aplica un modelo u otro, si la terapia ocupacional se conoce en la sociedad…, pero no sabemos si aquella persona con demencia alzheimer y su familia podrían tener una vida plena con un buen equilibrio ocupacional. No nos lanzamos a la piscina y planteamos soluciones creativas a grandes problemas de hoy día. Para este (otro) sentido de la investigación, nada tienen que decir intereses personales a la hora de sacarse una tesis o un TFG. Tampoco, el corporativismo persistente en el que estamos, a menudo, atrapados, haciendo que tengamos siempre que separar nuestra disciplina de otras complementarias.
Con un pleno convencimiento de la necesidad de un sentido hacia los OTROS, quizás, la investigación, que en su esencia sea la misma, pueda convertirse en otra cosa muy diferente. Con esta refundación y puesta en valor del concepto ‘sentido’, quizá no nos importe tanto unirnos con profesionales, que aún no siendo propios de la terapia ocupacional, nos ayuden a dar respuesta a un problema que observamos. Y que, además, nos ayuden a escalar para alcanzar un mínimo de financiación para que los estudios puedan desarrollarse. 
En estos tiempos de capitalismo feroz, en los que prima el interés individual por encima de todo, nos cuestionamos si podemos responder a la realidad con la que trabajamos con investigación. Y me pregunto también si ese sentido es más fuerte, más durarero y más motivacional que hacer las cosas para uno mismo.
 
Asociación Ocupación con Sentido


[1] Victor Frank fue un psiquiatra austriaco fundador de la logoterapia. Su libro “El hombre en busca de sentido” indaga en la idea de que todas las personas siempre pueden encontrar una razón para vivir, aun en situaciones extremas de deshumanización y sufrimiento. 

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ASOCIACIÓN OCUPACIÓN CON SENTIDO

http://ocupacionconsentido.wordpress.com/
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