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REVISIÓN HISTÓRICA DE LA OCUPACIÓN VINCULADA A LA TERAPIA OCUPACIONAL


Dulce María Romero Ayuso
Terapeuta Ocupacional. Neuropsicóloga. 
Profesora de Terapia Ocupacional. Universidad de Castilla-Mancha
Avda. Real Fábrica de Sedas s/n
45600 Talavera de la Reina (Toledo).España
Dulce.Romero@uclm.es
 

Palabras clave: ocupación, historiografía, terapia ocupacional, ergoterapia, laborterapia, actividades ocupacionales.

Abstract: 

¿Qué es la terapia ocupacional? Probablemente, la dificultad de encontrar una respuesta a esta pregunta es ya una buena razón para realizar un estudio historiográfico. La carencia de un claro argumento narrativo que facilite la identidad común profesional, así como una identidad socialmente reconocida, dificulta su respuesta y el entendimiento de la práctica diaria.

En España la ergoterapia, laborterapia, actividades ocupacionales y terapia ocupacional se han utilizado como sinónimos sin reparar en las diferencias sustanciales de los distintos términos conceptuales.

La terapia ocupacional desde una aproximación distal se puede definir como  el uso de la actividad u ocupación. Ahora bien, ¿es correcto considerar la actividad equivalente a la ocupación? ¿significan lo mismo ambos términos? Y quizás, lo más importante, ¿qué implicaciones prácticas tiene entender y construir o hacer la terapia ocupación desde la actividad y / o desde la ocupación?

Doris Pierce (2001) entiende que la ocupación es construida  a través de las experiencias del individuo, contextualizadas en un tiempo y espacio concreto e irrepetible. Además, queremos dar énfasis al sentido y significado que para cada ser humano tienen las "actividades" que realiza, ¿por qué las realiza? ¿qué le aportan? ¿qué sostienen en su identidad, personalidad,...?

La historia debería servir para conocer los orígenes de la disciplina, postular una identidad integrada, saber explicar de dónde venimos y a dónde vamos, conocer las distintas prácticas y asumirlas como un proceso histórico que es dinámico y se ajusta a los cambios culturales, legales, sociales,... del momento. Éste será nuestro objetivo.

Abstract:

What is the occupational therapy? Probably, the difficulty of finding a response to this question is already a good reason to realize a study historiográfico. The lack of a clear narrative argument that it facilitates the common professional identity, as well as a socially recognized identity, it impedes its response and the understanding of the daily practice. 
In Spain the ergotherapy, occupational therapy and occupational activities they have been used like synonymous without repairing in the substantial differences of the different conceptual terms. The occupational therapy from an approximation distal can be defined as the use of the activity or occupation. Now then, it is correct to consider the activity equivalent to the occupation? They mean same both terms? And probably, the most important thing, what practical implications it has to deal and the therapy constructs or to do occupation from the activity and / or from the occupation?

Doris Pierce (2001) understand that the occupation is constructed across the experiences of the individual in a context, in a time and concret and repeatable space. Besides, we want to gieve emphasis to the sense and meaning that stops every human being the have the "activities" that he realizes, why he realizes them? It contribute what? It support what in his identity, personality,...?
The history should serve to know the origins of the discipline to postulate an integrated identity, to be able to explain of where we come and to where we go, to know the different practice and to assume then as a historical process that is dynamical and adjusts to the cultural, legal, social changes,... of the moment. This one will be our aim.

            

"No me gusta el trabajo, a nadie le gusta; pero me gusta la oportunidad que el trabajo conlleva de descubrirse uno a sí mismo".
Joseph Conrad

 Antes de comenzar quisieramos hacer la advertencia de que la siguiente presentación no  pretende aunar todas las raíces históricas de la Terapia Ocupacional, se escapan a los intereses de este trabajo tal ambición. Pero sí, queremos presentar las principales "historias" del surgir de esta disciplina.

Es ya tradicional escuchar la relación del origen de la Terapia Ocupacional con el tratamiento moral de Pinel. Tal y como hemos argumentado en otros lugares (Romero y Moruno, 2003; Moruno y Romero, 2002; Romero, 1999), y de acuerdo con Alonso Fernández, consideramos que  hay otras raíces sobre el valor de la ocupación como terapia. Algunas de estas raíces se encuentran en nuestro país, en España, donde los condicionantes socioculturales,  de los distintos momentos promovieron una "cultura"  religiosa, social y asistencial que descubrió el potencial de la actividad. No obstante, no todo fue caridad y servicio o apoyo al enfermo, inicialmente al enfermo mental. Es necesario que reparemos también en los acontecimientos históricos, en su vertiente política, económica y de estructura social que favorecieron determinadas acciones y el empleo de la actividad, a favor de la propia trayectoria sociohistórica del país. Desde nuestra perspectiva neófita en la historiografía, como profesionales de la salud, nos despierta la curiosidad el hecho de que en distintos lugares suceda algo similar en tiempos relativamente cercanos, como ocurrió en Reino Unido, con la Familia Tuke o en Francia con Phillipe Pinel. 

A continuación, comenzaremos por revisar brevemente como se ha utilizado la "actividad" como medio terapéutico.

Primeros usos de la actividad como terapia

Los primeros antecedentes se encuentran en oriente, ya en el año 2600 a.C. en China se hacía un uso especial del ejercicio físico y en Egipto en el año 2000 a.C. también se hacía un uso de la actividad para favorecer la salud, y no meramente como diversión (Durante, 1998).

MacDonald (1972, p.5) señala que algunas de las primeras referencias escritas aparecen antes del año 660 a.C., así, Esculapio calmaba los delirios con canciones, relatos y música. Homero habla sobre Hefesto, que fue maltratado y repudiado por su madre, siendo rescatado por Testis y Eurinome  y,  al que dieron el material necesario para realizar muchos trabajos manuales, entregándose con ello a una actividad lucrativa. También es destacable la aportación de Cornelius Celsius (14-37 d.C.) que recomendaba para mantener un buen estado de salud practicar la vela, cazar, manejar armas, practicar juegos de pelota, correr, andar, desde una perspectiva preventiva y recogiendo el valor de la actividad para la salud y calidad de vida, incluso llego a recomendar la lectura en voz alta para el estómago débil.

Desde una perspectiva más social, buscado objetivos compatibles con la normalización e integración en la vida social y la comunidad, Galeno (129-199 d.C.) sugirió actividades como cavar, arar, pescar, etc,... Galeno que plasma cómo el entendía el "desempeño ocupacional" , en la siguiente frase: "el empleo es la mejor medicina natural y es esencial para la felicidad humana".
 

Frienland (1997) señala que la visión que tenía Aristóteles de la actividad, encierra en cierta media la esencia de la Terapia Ocupacional,  según Aristóteles "el bienestar del alma es el resultado final de una deseable y satisfactoria actividad o acción". 

 Posteriormente,  durante el Renacimiento y la Reforma, Thomas Sydenham prescribía montar a caballo para la gota, el cólico, el estreñimiento y el asma.

Según MacDonald (1972) en el S. XVIII y XIX bajo la influencia de la visión mecanicista del mundo que caracterizaba a la época, se inicia una escisión entre los ejercicios puramente mécanicos, dando lugar a la fisioterapia, y los ejercicios con interés ocupacional o mental,  con significado para el paciente, pilar de la Terapia Ocupacional.

Hitos históricos que  incluyen en el uso de la ocupación como terapia

A lo largo del tiempo ha ido cuajando en la filosofía de la terapia ocupacional la idea de salud entendida como "estilos de vida saludables", entendidos como hábitos que tiene una repercusión sobre nuestro estado de salud. Es decir, que una determinada persona realice una actividad (u ocupación) concreta tendrá unas repercusiones o consecuencias específicas sobre su salud. Estos aspectos también serán recogidos por algunos psiquiatras y psicólogos como Clark, Meyer y Luis Simarro en España.

Esta misma filosofía también subyace a una parte de lo que se conoce como tratamiento moral,  y quizás sea ésta la razón por la que se vincula tan asiduamente  a las raíces históricas de la Terapia Ocupacional. El tratamiento moral normalmente se relaciona con la liberación de las cadenas de los enfermos mentales, con una mejora en la calidad de los cuidados que estos recibían y una actitud de respeto hacia la persona enferma. 

Pinel,  Esquirol y Kraepelin  han infundido la idea de la curación de las enfermedades mentales (Cardamone y Sisti, 1997). La idea de curación de Pinel se apoya en tres pilares. En primer lugar, el tratamiento moral se caracteriza por el interés por reducir el espacio asilar y su progresiva superación. Las prácticas que se intentaban evitar la reclusión, abandono y marginación por padecer una enfermedad mental como si de un demonio se tratase. Intentaba erradicar las ideas subyacentes a la enfermedad mental como castigo divino, que en último término condenaban al enfermo sin piedad, abandonándolo en los grandes hospitales. De tal suerte, que el tratamiento moral dará origen a lo que se conocerá como terapia ambiental. En segundo lugar, se apoya en la creencia de que la mente sana puede influir en la curación de la mente enferma. Y, en tercer y último lugar, se cree que la realización de actividades con sentido real, heterodirigidas y provistas de utilidad material y social, facilitan la reinserción del paciente en su entorno comunitario y social.

Fernández Aguirre (1997) recoge que en multitud de trabajos se ha demostrado que el verdadero interés del tratamiento moral estaba en la organización del espacio hospitalario y no en el de otorgar libertad a los internados. Pero esto mismo se comenzó a hacer en los Hospitales Psiquiátricos de Zaragoza y Valencia.

Se daba importancia a las actividades sociales de los enfermos, al juego, a la incorporación a las actividades productivas (laborterapia o actividades ocupacionales). Sin embargo, no podemos utilizar alegremente la actividad para mejorar la salud. La otra cara de la actividad nos la muestran Cardamone y Sisti (1997) al señalar:

"No se puede asumir de forma acrítica la opinión según la cual el trabajo es en sí mismo terapéutico, olvidando además que en el curso de los hechos recientes las actividades laborales de los pacientes han sido habitualmente motivo de explotación institucionalizada" (p. 673).

Del mismo modo, Jacobs (1993) señala acerca de la rehabilitación laboral en los programas de salud mental:

"Los componentes cruciales del tratamiento  moral de Pinel, a principios del siglo XIX, centrado en la oración, las buenas manera y las manos y mentes ocupadas son elementos claves para la rehabilitación. La ociosidad se consideraba un factor que contribuía a la incapacidad psiquiátrica, (...). Con la llegada de los hospitales de larga estancia, a finales del siglo XIX, los programas de terapia ocupacional decayeron a favor del modelo de tratamiento institucional. Los programas de terapia ocupacional volvieron a captar la atención profesional a mitad del siglo XX, por los resultados obtenidos en Gran Bretaña que indicaban que podían mejorar el tratamiento del paciente, reducir los efectos de los síntomas psicóticos y proporcionar una actividad productiva". 

Como señala Saraceno (1993), afortunadamente la misión del tratamiento moral ha evolucionado, dejando de ser una práctica más o menos voluntaria de personal paramédico, con objetivos lúdicos o meramente de entretenimiento.

Como ya hemos señalado anteriormente, aparte de Pinel, existen otras figuras. Entre ellas cabe destacar a Samuel Tuke, en Inglaterra y a  Benjamin Rush, en EEUU. Al igual que en Francia, en otros países los valores dominantes se revelaban contra la marginación que sufrían los enfermos mentales.

Por otro lado, en España según recoge Aguado (1995) será Pinel quién tome la idea del tratamiento moral, en el Hospital Psiquiátrico de Valencia y de Zaragoza, trasladando el régimen de actividades, que mayoritariamente eran actividades de cultivo del campo (también nombradas como "ocupacionales"). También Alonso-Fernández (1993) haciéndose eco del psiquiatra alemán Ullesperger, apoya la idea del inicio de la psiquiatría moral en España, refiriéndose al papel realizado por el Padre Jofré, al fundar el primer Hospital Psiquiátrico en Valencia:

"Nuestro fraile debería incorporarse a la Historia de la Psiquiatría como el primer socioterapeuta de las alteraciones psíquicas (p.56).

También Juan Ciudad y Duarte, en el S. XV, canonizado dos siglos después como San Juan de Dios, fundó una serie de hospitales, el primero en Granada en 1537. En estos hospitales llamaba la atención el trato humano que se dispensaba a los pacientes.

"Resulta difícil mantener que la primera revolución en la psiquiatría se produjo en Francia, a finales del S.XVIII cuando Pinel desencadena a los enfermos mentales (...). Varios siglos antes, en España en los S. XIV, XV y XVI los enfermos psiquiátricos habían sido desatados y tratados dignamente, ingresados en hospitales y sometidos por tanto a la atención médica. El sistemático olvido de estos hechos en la mayoría de los Tratados de Psiquiatría demuestra tristemente que la historia depende de quien la escribe". (p. 56).

Pero no será el tratamiento moral, el único acontecimiento que influirá en la gestación de la Terapia Ocupacional, también  la revolución industrial requerirá nuestra atención.

Este movimiento tuvo grandes repercusiones, entre ellas cabe destacar la estratificación social, los cambios en la división del trabajo, en las relaciones interpersonales, en el propio sentido del trabajo, la motivación para el mismo y su rendimiento. En general, hubo un cambio drástico en cuanto a la distribución del tiempo vital, así aumentaron desconsideradamente las horas laborales y se redujo al mínimo el tiempo dedicado al ocio (que no, tiempo libre). Además, se produjeron cambios en la estructura familiar y en muchas ocasiones un desarraigo a la propia tierra natal. Todos estos cambios traídos con la industrialización fomentaron una reivindicación de los trabajadores. En EEUU este movimiento fue denominado Movimiento de las Artes y Oficios que se inició en 1860. A la cabeza de este movimiento se encontraron John Ruskin, William Morris, Elizabeth Upham, Herbert Jones Hall. Este movimiento influyó  sumamente en las primeras prácticas de la Terapia Ocupacional, que vio la actividad como medio para mejorar la sociedad, una vía para socializar a los marginados sociales, discapacitados físicos y enfermos mentales.

 Con el tiempo, el movimiento de las artes y oficios se dividió según dos objetivos diferentes. Por un lado, con un objetivo educativo dio origen al entrenamiento en habilidades, como una educación vocacional (y que en algunos casos, hoy se asemeja a algunas prácticas de la educación social). Y una segunda orientación, que utilizó las actividades con un objetivo recreativo. Así, el Dunton comenzó a escribir sus experiencias sobre las actividades artísticas y manuales en la revista Maryland Psychiatric Quartely, reconociendo el valor  de la ocupación (Reed, 1998).

En Alemania Herbert Simon desde 1876 aplicaba el trabajo como terapia vislumbrando la futura laborterapia y ergoterapia.

Mientras tanto en España la industrialización sólo cuajo en algunas provincias y comunidades, especialmente en Cataluña y Vizcaya. En el resto del país fracasó el tan esperado desarrollo industrial, y en su lugar se fomentan los latifundios y minifundios.

Tampoco hubo una revolución burguesa por el Antiguo Régimen. Y todo esto hace que existiesen actitudes sociales en la vida cotidiana y oficial que menospreciaran todo aquello que fuera reflejo de "ruralidad" (a diferencia del movimiento de las artes y oficios que se produce en EEUU), quizás porque llega a tomar la significación del "vergozoso" retraso español del que se pretendía salir con la industrialización.

Ya desde los Reyes Católicos se puso especial empeño en separar a los pobres válidos (baldíos) y holgazanes de los inutilizados o sin culpa, castigando a los primeros y viendo de reducirlos al trabajo". Esta visión del trabajo como castigo cambiará con la Ilustración, en la que se utilizaba como un modo de "moralizar". 

Laín Entralgo (1974) recoge que el 21 de julio de 1780 se dicta una Real Resolución sobre Instrucción y Aplicación de los "hospicianos a los exercicios, oficios y artes útiles al estado". Estas prácticas se materializaron en instituciones, normalmente asilos.

Dos siglos antes, en 1555, en las Cortes de Valladolid se le pide al rey Felipe II que en todos los pueblos se cree la figura institucional del "padre de los pobres", cuya función consistió en buscarles trabajo adecuado y atener a los enfermos e inválidos.

Es con Carlos III cuando se inicia un plan de beneficiencia pública y se construye el Hospicio de Madrid. Con el reinado de Felipe VI se siguen construyendo hospicios y se crearon las Sociedades Económicas de Amigos del País, la primera de ellas en 1765, siendo una de sus funciones la de combatir la ociosidad de los pobres y desterrar la mendicidad, dando instrucción y educación a los niños "desvalidos". Con otro objetivo distinto "se organizó la Casa Galera para recoger las mujeres públicas y convertirlas por medio del trabajo.

Así la historia de la Terapia Ocupacional en nuestro país está directamente relacionada con los antecedentes de la rehabilitación social. El reconocimiento de la ocupación por su poder terapéutico también se produce en el ámbito puramente médico, de tal modo que ya Averroes, según señala un estudio realizado por la Sociedad Española de Rehabilitación, indicaba que: "si los hombres ejercitan sus cuerpos con el movimiento y trabajan el tiempo adecuado, no necesitarán medios ni remedios".

En el último periodo del siglo XIX, en 1887 se crea un Asilo para Inválidos del Trabajo. Con el transcurso de los años en 1922 nace el Instituto de Reeducación Profesional de Inválidos del Trabajo, alojándose  en el mismo edificio que el Asilo para Inválidos del Trabajo, en un Palacio  que pertenecía al Marqués de Salamanca, situado en el barrio de Vista Alegre de Madrid.

Tan solo unos años antes, con la Primera Guerra Mundial, surge profesionales sanitarios que intentan responder a las necesidades creadas por los heridos de la guerra, conocidos como "auxiliares de rehabilitación", cuyo objetivo era acelerar el proceso de recuperación de los mismos, y tal y como recogen Hopkins y Smith (1998), "promoviendo el contento y creando una atmósfera hospitalaria más placentera durante el tiempo de convalecencia, ocupando las manos y las mentes de los pacientes en objetivos provechosos" (p.31). En la década de los años 20, comienza expandiéndose la Terapia Ocupacional creando distintas escuelas. 

Durante el mismo periodo el psiquiatra canadiense Farrar (1940) indica que 
"la ocupación sistemática y natural debería ser lo principal dado en cualquier esquema de tratamiento. La ociosidad (...)debería ser reducida completamente al mínimo (...). Hay un beneficio común de la ocupación prácticamente en todos los casos y hay un posible beneficio por el interés despertado y sostenido en un trabajo que es nuevo, y el que proporciona un agradable alivio frente a una ocupación anterior monótona y desagradable". (p.16).

El nacimiento exacto de la Terapia Ocupacional es admitido en el año 1917, formalizado con la creación de la National Society for the Promotion of Occupational Therapy, en Clifton Springs (Nueva York) por  George Edward Barton,Thomas Bissell Kidner, William Rush Dunton, Eleanor Clarke Slagle, Susan Cox Johnson y Isabel Newton, que hoy son conocidos como los fundadores de la terapia ocupacional.

El nombre de Terapia Ocupacional lo eligió George E. Barton, un arquitecto, que llegó a interesarse por la disciplina a causa de un ingreso hospitalario por tuberculosis. Él fundó la "Consolation House". Entendía la Terapia Ocupacional como la  ciencia que enseña y estimula al enfermo cómo realizar el trabajo que le proporcionará energías y cómo utilizando actividades se obtiene un efecto terapéutico beneficioso.

 Los factores comunes que todos los fundadores  señalan de la Terapia Ocupacional es el reconocimiento de la importancia de la actividad para distraer al paciente del dolor, ansiedad, aburrimiento, para organizar la vida diaria, para mantener o recuperar la fuerza y resistencia física, así  como por contribuir a la salud mental.

En estos primeros pasos de la profesión se entiende que  a pesar del valor del "hacer" no sirve cualquier actividad, sino que esa actividad tiene que tener una alta relevancia y significado para el individuo, de otra forma se desvirtúa la disciplina. 

Pero no será hasta la Segunda Guerra Mundial cuando realmente cuaje esta disciplina. Con todos estos hechos históricos se introduce el uso de la ocupación como terapia en los discapacitados y enfermos físicos, buscando la readaptación profesional, lo que hace especializarse y profundizar a la disciplina en el enfoque biomecánico y más organicista.

A partir de los años 50 con la epidemia de poliomelitis y las secuelas de la parálisis cerebral el terapeuta ocupacional comienza a trabajar en el ámbito del neurodesarrollo y comienza a aplicarse también con la población infantil. Además, con la entrada de los antibióticos, surgen enfermos crónicos a los que también se ve necesario  aplicar la terapia ocupacional.

Para cerrar este breve pasaje histórico, con el movimiento comunitario, en los años 70 y 80 se inicia un proceso de cambio con el retorno a los orígenes de la filosofía de la Terapia Ocupacional, buscando el valor y significado que la ocupación tiene para el individuo. En otro lugar se puede consultar el proceso de la institucionalización del Terapia Ocupacional en España (Triviño y Romero, 2003).

Y por último, no quisiéramos dejar de señalar algunos aspectos que han acompañado a la historia de la actividad u ocupación como terapia.  En primer lugar, queremos señalar que en sentido estricto la actividad no es lo mismo que la ocupación. Desde el punto de vista de la Terapia Ocupacional, la actividad es la forma socioculturalmente válida  para realizar algo. Por poner un ejemplo, comer, una actividad básica de la vida diaria, no tiene la misma forma en España, que en Zambia, Suecia o China, es decir está matizada cultural y social  e históricamente.

Por otro lado, la ocupación es la apropiación de una determinada actividad por un individuo concreto, y este movimiento de posesión, se inviste a la misma, dándola un significado y sentido particular. Éste será el motor que se utiliza en Terapia Ocupacional. De tal suerte, que las ocupaciones son para el terapeuta ocupacional como el fármaco para el médico, el pensamiento para el psicólogo, el movimiento para el fisioterapeuta,...

Así, el objeto de estudio de la Terapia Ocupacional es la ocupación humana y su uso como terapia.  Gracias al paso del tiempo, como otros autores relatan, lejos estamos de "aquel hacer por hacer", del simple "gente parada malos pensamientos". Hoy la Terapia Ocupacional, también en España,  se crece como una disciplina científica, cuantitativa y cualitativamente, que es necesaria y válida para el momento socio - histórico en el que vivimos.

Bibliografía

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- MacDonald, EM. Terapéutica ocupacional en rehabilitación. 2ª ed. Salvat, Barcelona, 1979.
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- Reed K, Sanderson S. Concepts of occupational therapy, 4ª ed. Baltimore. Lippincott Williams and Wilkins, 1999. 
- Rodríguez Reyes J. Laborterapia y Terapia Ocupacional en la enfermedad mental. Oviedo: PANAP, 1973.
- Romero Ayuso, DM. (1999) Tesina de Investigación: "Hacia una Historia de las relaciones entre la Terapia Ocupacional y la Psicología en España". Universidad Autónoma de Madrid. Director: Florentino Blanco Trejo.
- Romero Ayuso, DM y Moruno Miralles, P. (Coordinadores). Terapia Ocupacional: teoría y técnicas. Barcelona: Masson. (2003).
- Runge U. Borg T. Frydendal E. . Terapia Ocupacional ¿Una disciplina académica en la Europa del Siglo XXI? En: IMSERSO. V Congreso Europeo de Terapia Ocupacional. Madrid: IMSERSO, 1997. 
 

 













 
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